Son tantas las cosas que tenemos que superar a lo largo de nuestra vida, tantas pruebas y tantas piedras que se nos cruzan en nuestro camino que a veces pienso que lo mejor sería tener un corazón de piedra.
Miro a la gente que me rodea y a veces pienso si ellos también tendrán hoy un mal día, si también ayer tuvieron un encontronazo con algún vecino o si discutieron con la pareja, tal vez tuvieron un mal día en el trabajo, o quizás no, quizás todo eso solo me pase a mí.
Y es que hay días en que uno piensa " mejor me hubiera quedado acostado" porque el cumulo de cosas que quieren acabar con nuestra paciencia es cada vez mayor.
Pero también hay días buenos, días en los que sientes que te vas a comer el mundo, en los que subes las escaleras con la energía del mejor jugador de fútbol, y no sintiendo esos kilos de más que llevas encima, días en los que todo lo malo no te importa nada y parece que brille el sol más que nunca aunque lo tengas que ver entre medias de las nubes.
Ojalá todos mis días fueran así, aunque quien sabe, quizás si siempre tuviéramos días buenos no los apreciaríamos...
Es curioso como el cerebro humano es capaz de recordar los momentos que nos causaron dolor, angustia, tristeza aunque haya pasado mucho tiempo. Ésto no pasa por que sí, es solo la experiencia, lo recordamos para evitar que nos vuelva a suceder, para aprender de lo errores, es como la primera vez que tu amigo te ofreció una gominola con forma de guindilla, te la echaste a la boca dispuesto a saborear aquel delicioso dulce y tu cuerpo aprendió la lección, seguro que ya no te la vuelven a colar.
Con las personas nos pasa lo mismo, cuando alguien nos causa algún daño, cuando hieren nuestros sentimientos tu cerebro lo recuerda, por eso es tan difícil perdonar, por eso siempre quedamos recelosos pensando que en cualquier momento puede volver a pasar.
Es así como comprendí que a veces para no vivir con ese sentimiento, es mejor dejar partir a personas que nos hacen daño, que estar todo el día pensando en lo que no ha hecho una persona, en lo que nos ha dicho, solo nos hace mal. Para mí quizás sea una causa de tener esos malos días que contaba al principio.
He dejado muchas personas atrás, algunas me importaban mucho y me ha costado acostumbrarme a vivir sin ellas, otras era tanto el daño que me hacían que al poco tiempo sentí que me había quitado un gran peso de encima.Dejar partir a quien nos hace daño es una de las mejores lecciones que he aprendido....
....NADIE ES IMPRESCINDIBLE EN TU VIDA SALVO TU MISMO....
....Cerrar el corazón a algunas personas es abrir puertas a otras....
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